martes, 16 de agosto de 2011

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Permíteme abrazarte, rozar tus labios, besarlos. Dejame saborear tus besos, pegarle un muerdo a tus morros, acariciar tu oreja. Haz el favor de dejarme acariciar tu pelo y tu cuello, de arañarte sin quererlo, desabrochame la falda que ya va siendo hora y yo haré lo mismo con tu pantalón.
Continuemos, voy a robarte el aliento junto a un millón de besos y te pediré como rescate un millón más, te desabrocharé la camisa y me da igual que botón quitaré primero si el resultado es que acabes sin ella. Ahora, dame el gusto de empujarte y tirarte hacia la cama mientras yo me quito lo que me queda de ropa. Lo bueno empieza ahora y lo sabes, la almohada va a ser testigo de nuestro indudable amor y los muelles lo van a sufrir en sus propias carnes. Me harás rozar el cielo con la punta de los dedos, viviremos nuestro momento, tan común en las parejas pero tan nuestro. Y cuando ya no quede aire, no quede saliva, no queden fuerzas ni para abrazarte, entonces será el momento indicado para decirte que eres lo más bonito de mi vida.

3 comentarios:

  1. Me gustaaa muchoooo
    sigue escrbiendo asi, me encanta
    un beso.

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  2. ya tienes una seguidora mas!!!me encanta la entrada!! mil gracias por pasarte. un besito :-)

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