sábado, 13 de agosto de 2011

No busco un príncipe...

Simplemente me limito a buscar a alguien que no sea una rana más, alguien que cuando me emborrache me lleve a casa en brazos, que me rompa las medias con la boca y luego me compre otras. Alguien que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos. Que no se enfade si no me entiende, si no me entiendo y lo mareo. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga sonreir. Que no dé por hecho que siempre voy a estar ahí, pero que tampoco lo dude… Que no me haga sufrir porque sí, pero que no me venda amor eterno. Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano. Que no me compre con regalos, pero que tenga mil detalles de papel. Alguien con el que me pase las horas charlando sin llegar al aburrimiento. Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tenga ganas. Que le dé por recordar tiempos pasados y consiga sacarme sonrisas haste debajo de las piedras. Que me mire, lo mire, y me tiemblen las piernas sin remedio. Alguien que esté loco por mi, y que no me lo diga solo cuando follemos. Alguien que no me prometa futuros que me dará y sea hoy lo más importante. Alguien que me eche de menos antes de haberme ido. Que si se pone animal, sea solo en la cama, y me mate a besos cada vez que le apetezzca. Que no se acostumbre a mí y no deje de inventar nombres cariñosos con los que llamarme. Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo, y se ría de mis celos. Alguien que esté dispuesto a intentarlo. Pero sobre todo alguien que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado.

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